domingo, 5 de marzo de 2017

Incentivos en el Sector Publico


Según un nuevo estudio del periódico La Nación, para el 2017 el sector público del país prevé gastar un ¢1.10 en incentivos a empleados por cada ¢1 invertido en salarios del sector.

Todos estos incentivos se establecieron como un incentivo adicional a los empleados por años de servicios, bonificaciones, títulos entre otros; pero según la Contraloría General de la Republica en su estudio a los presupuestos, estos incentivos han superado al salario mínimo que se le es ofrecido a los empleados, un aumento que viene reflejado desde el 2010 en adelante.

Según el ente encargado, para el 2017 el gobierna presupuesta gastar ¢5.8 billones al pago de remuneraciones a toda la población del sector público, de los cuales un 40.8% corresponde a incentivos. Adelante el porcentaje restante lo componen salarios y cargas sociales.

Muchas veces estos incentivos, lo que crean es una forma fácil y rápida de superar el salarios, cuando este solo es otorgado al nivel mínimo, por lo cual los trabajadores buscan la forma de ser remunerados para lograr alcanzar una remuneración económica, considerablemente alta.

El gasto en incentivos crece por varias razones según el informe de Contraloría; la forma en la que se ha diseñado el sistema, la elevada participación de profesionales, además de las preferencias familiares y la avanzada edad de los empleados de gobierno (43 años en promedio). Todo esto unido, lo que causa es una elevación del pago de pluses además del incremento del salarios base percibido.

Los presupuestos de gobierno son sumamente altos, muchas veces son cuentas justificadas debido a la profesionalización del personal, pero en algunas instituciones recae el incremento de estos debido a varios factores, entre ellos las preferencias familiares o la mínima rotación de personal, donde el personal tiene muchos año en la institución y se le paga la antigüedad en la misma, causando asi un incremento notorio en el salarios que percibe.

El gobierno debe velar porque el presupuesto se cumpla a cabalidad para lo que fue destinado, y además de presupuestar lo correcto con respecto a su personal disponible, se deben de disminuir los beneficios a los empleados; si bien es cierto se elaboran con el fin de evitar la movilidad laboral; muchas veces lo que causan eso una dependencia al gobierno, tratar no de eliminarlos; si no de regularlos y darles el fin que corresponda.

El ejemplo más claro de la fuga de efectivo en el estado es la institución RECOPE; organización que paga a sus empleados debido a convenciones colectivas vacaciones extras, auxilios remunerados, pluses salariales y anualidades, donde según estudios el 60% de sus empleados sobrepasa los 10 años y el 19% excede los 30 años.

Hay que poner un alto en el camino a muchos de estos acuerdos, debido a que están creando un déficit en los presupuestos, acuerdos que muchas veces se llegan a dar como una malversación de los fondos para los que fueron presupuestados y a la vez crean una adicción al sector público.

Es necesario ordenar el sistema salarial y de beneficios, pero al estar contenido en el Código de Trabajo, es necesario que el gobierno y la Contraloría intervengan y emitan acciones para evitar un déficit más grande que el que existe hoy en día.



La Nación, Sección Economía, “Incentivos crecen más que salarios en sector público”, Esteban Ramírez, 3 marzo 2017

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